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La falta de ADN impide identificar los huesos hallados en la Sima de Jinámar

La falta de ADN impide identificar los huesos hallados en la Sima de Jinámar
 Llegaron secos y resguardados en sobres de papel desde el Museo Canario y pertenecían a dos varones aún no identificados, cuya edad también se desconoce. Estos son los resultados de las pruebas de ADN a las que fueron sometidos en septiembre los huesos hallados en la Sima de Jinámar en 1967 por un cursillo de espeleología dirigido por Jesús Cantero.

Restos de vecinos que desaparecieron durante la Guerra Civil y que desde el pasado mes de mayo permanecían a la espera de un estudio que les diese nombres y apellidos.
“El perfil genético de los restos óseos no se corresponde con el de ninguno de los familiares que en su día dieron una muestra de ADN”, asegura a La Provincia-DLP José Pestano, profesor de Genética Forense de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Se trata de los primeros análisis realizados en el Instituto de Medicina Legal sobre las osamentas encontradas en el fondo de la chimenea volcánica, y que finalizaron en septiembre tras dos meses de duro trabajo.
Casi ha pasado un año desde que los miembros de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Arucas (AMHA) reclamasen la cesión de dichos restos, pues estos podrían pertenecer a seis vecinos de Agaete asesinados durante la contienda española de mediados de los años 30. Los resultados no pueden ser más desoladores al no haber arrojado datos concluyentes. Según asegura Pestano, “es necesario que las familias se animen a entregar muestras de ADN, ya que de lo contrario no se puede identificar a las víctimas”.
“En Canarias se habla de 3.000 ejecutados y unos 1.000 desaparecidos y tan solo 75 familias han aportado muestras bucales, gracias a lo cual se pudo identificar a 24 personas en Arucas”, comenta el profesor. No es el único problema que ralentizó casi tres meses la investigación. A la falta de pruebas genéticas se le suma el contratiempo de la financiación. El Cabildo mantuvo paralizado el proyecto de investigación debido a la escasez de recursos económicos.
“A finales de junio me decidí a procesar todos los huesos. Para ello mantuve una reunión con la Consejería de Presidencia del Gobierno Autónomo”, explica Pestano, comprometido con la AMHA. “Nos echaron una mano con el material fungible para poder realizar la labor encomendada”, asevera. Del resto se encargó el Instituto de Medicina Legal capitalino, que empleó un protocolo con el que “no hay fallos a la hora de dar buenos resultados y perfiles”, detalla el especialista.
Una vez finalizado el examen, los huesos deberán volver al Museo Canario, pues se trata solo de un préstamo. Estos no son los únicos existentes de la Sima, “pues es vox populi que hay cientos de cadáveres de represaliados del franquismo que se arrojaron allí”, comenta Pestano, quien añade que “no se ha hecho una inspección en profundidad de la gruta”.
Los pozos de la muerte
“Los pozos están para dar vida y no para que haya muerte”, asevera Pino Sosa, presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Arucas. Hace ya una década que comenzaron su andadura para recuperar los restos de sus familiares. Un camino que ha tenido sus dificultades, ya que “el problema es que estos pozos tienen mucha profundidad, lo que implica más costes. Y a pesar de tener bien localizadas las fosas, la gente aún tiene miedo de aportar su ADN y esto complica la identificación”. Aún así, también se cuenta con logros, como el del municipio aruquense, donde fueron identificados los huesos de 24 desaparecidos. “Vamos a seguir adelante”, comenta Sosa.
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